Solución
Poner el precio justo, no a ojo
Ponés precios por intuición y dejás margen —o ventas— sobre la mesa.
El problema
Muchos negocios fijan precios sumando un porcentaje fijo al costo y se olvidan del resto del año. Así terminan caros cuando podrían vender más, o regalados cuando la gente igual pagaba más. Ese punto medio que maximiza ganancia casi nunca lo buscan en serio.
Un ejemplo
Pensá en una cafetería con servicio de delivery: cobra lo mismo un martes a la tarde que un viernes a la noche cuando explota la demanda. Ajustando el precio según el momento y la zona, gana más en los picos sin espantar clientes en las horas flojas.
Cómo lo resuelvo
Analizo cómo cambian tus ventas cuando cambia el precio —tu elasticidad— y le sumo costos, estacionalidad y competencia. Con eso armo un precio sugerido por producto que apunta a tu mejor resultado, y te lo dejo en un tablero donde ves el porqué de cada número.
- 1
Mido tu sensibilidad al precio
Cruzo tu historial de ventas y precios para ver cuánto cae o sube la demanda en cada nivel.
- 2
Calculo el punto óptimo
Combino esa sensibilidad con tus costos y la estacionalidad para encontrar el precio que más rinde.
- 3
Te dejo precios sugeridos
Cada producto queda con un precio recomendado en un tablero claro, que se recalcula cuando cambian tus datos.
Qué obtenés
- Mejor margen sin perder volumen de ventas
- Precios que acompañan la demanda real
- Decisiones de precio con un número detrás
¿Es para vos?
Probablemente te sirva si te pasa alguna de estas:
- Ponés todos los precios con el mismo porcentaje sobre el costo
- Sospechás que algunos productos podrían valer más y no te animás
- Hacés descuentos sin saber si te convienen
Para quién
Comercios, e-commerce y servicios con varios productos y precios propios.
Del blog
¿Te suena tu caso?
Contame tu situación y vemos juntos si esta solución encaja. Sin vueltas y sin compromiso.
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